Un niño con tics

Presentación de un caso. Hipótesis. Diseño de Intervención.

En la primera entrevista los padres plantean que su hijo Jaime, de ocho años de edad, manifiesta tics nerviosos, irritabilidad y malestar emocional. Acuden a consulta porque quieren ayudar a su hijo.

Preguntamos acerca de hábitos de alimentación y sueño, cuentan dificultades para dormir y siempre le ha costado el sueño.

Con respecto a la relación familiar, mantiene muy buena relación con su padre, rivalidad excesiva con su hermano menor, de cuatro años de edad. Los padres cuentan con estudios superiores, nivel socioeconómico medio alto, ambos trabajan. Viven en un barrio de Madrid, adecuado a estas características. La madre actualmente se encuentra en situación de desempleo. El padre trabaja por cuenta propia, viaja con mucha frecuencia, ausentándose del domicilio familiar. Hecho que la madre relata como causa de la soledad y falta de ayuda para educar a los hijos.

Estos van a un colegio privado concertado, acorde con sus creencias. En la relación con sus iguales es muy aceptado y querido. Este curso le han separado de su mejor amigo, sintiendo disgusto. Su rendimiento escolar es muy satisfactorio. Le describen como un niño inteligente, obediente y bueno…Su estilo tan perfeccionista le perjudica.

Han cambiado varias veces de domicilio familiar. Les preocupan los cambios, sus padres piensan que le han afectado y le producen temor, sintiendo inseguridad y desconfianza. Es muy sensible, a veces, llora, pero generalmente se altera, grita mucho, habla alto, se enfurece con facilidad y frecuencia.Tolera mal la frustración. Finalmente los padres señalan que entre ellos pervive una relación difícil, el niño ha presenciado discusiones y hablan abiertamente de crisis matrimonial.

La forma de comunicación intrafamiliar es, por parte de la madre, de expresión de los afectos y mantiene la autoridad. El padre evita las discusiones y problemas, actúa con silencios, no tolera los gritos.

Hipótesis y diseño de intervención.

Baja autoestima. Miedo al fracaso, deseo de agradar al otro. Actúa la rabia como forma de poder manejar la tristeza provocada por motivos reales, malestar de la madre, ausencia del padre, rivalidad con su hermano, separación de su mejor amigo, cambios de domicilio. Sentimiento de culpa por su mal comportamiento y por creer que puede ser la causa de los enfrentamientos y discusiones entre sus padres. Manifiesta su problema conductual, emocional y psicológico mediante los tics nerviosos y agresividad.

El objetivo de la intervención: Ayudarle en su proceso de crecer ante problemas emocionales que le desbordan, sufre mucho y le generan malestar.

1. Relaciones interpersonales. Generar un vínculo bueno.

Entablamos una relación a través del juego: dibujos y materiales adecuados a su edad. Lo primordial es que le guste venir a sesión, que lo experimente como su espacio, que lo viva como un lugar de escucha y respeto.

A) Trabajar la confidencialidad y cómo se va a tratar la información volcada en la sesión y en las entrevistas con los padres.

B) El ayudado es él, es el protagonista de esa relación de ayuda. Quien importa es él, lo que allí pasa y se habla, allí se queda. Cada vez que los padres quieran mantener una entrevista con los profesionales, va a ser informado.

C) El material de trabajo solo lo utiliza él. Debe ser guardado por él, por ejemplo, una caja tapada en un lugar accesible para que pueda cogerla, abrirla, usarla, finalmente recogerla y llevarla a su sitio. Recordarle  que esos materiales son suyos y debe cuidarlos.

El objetivo del espacio de trabajo es transmitir calma. Adquirir seguridad a través de generar y mantener un vínculo bueno.

2. Favorecer la expresión de las emociones y tolerar la frustración.

A) La ira, que muestre su enfado y sienta que lo toleramos con afecto y con límites firmes. Aceptamos su ira porque comprendemos su  malestar (dolor). El juego y los materiales siguen siendo el vehículo.

B) La tristeza. Mostrarle la función que cumple, está agazapada y sale en forma de rabia.

C) El miedo. ¿Qué teme?, ¿A qué tiene miedo? Abordar el supuesto imaginario: no me quieren, l Y cómo lo dota de sentido porque me porto mal, porque mis padres se enfadan por mi culpa.

 A continuación se abordará su conducta mediante una muestra de situaciones que le alteran, ayudarle a descubrir alternativas a los gritos.
Con todo esto, el apoyo de su entorno, el afecto y esfuerzo de su familia, aprenderá a vivir con menos exigencia y más relajado.

 

 

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